La emoción detrás de la enfermedad

En el texto “Cúrense a sí mismos” del Dr. Edward Bach realizado en 1931 se postula que el origen de la enfermedad es un conflicto entre nuestra alma (nuestro yo más interno) y nuestra personalidad (yo terrenal).

Cuando nuestras personalidades son descarriadas de la ruta establecida por el alma, ya sea por nuestros propios anhelos terrenales o por la persuasión de otros, se origina el conflicto. Este conflicto es la causa fundamental de la enfermedad e infelicidad. La compresión de dónde estamos cometiendo el error (que muy a menudo no es comprendido por nosotros) y un esfuerzo serio para corregir la falta nos llevará no sólo a una vida de alegría y paz, sino también de salud.

La enfermedad es beneficiosa en sí misma, es la forma en que nos damos cuenta de que algo no está bien en nosotros; es previsible y evitable, ya que si sólo pudiésemos darnos cuenta de nuestros errores y corregirlos a través de medios mentales y espirituales no habría razón de sufrimiento.

Cuando se forma un conflicto, se genera una emoción la cual es diferente para cada persona (si yo atento contra alguien puede presentar pena, otro rabia, otro indiferencia, etc). Así mismo cada emoción genera una enfermedad diferente.

Se describen algunos ejemplos: el orgullo, que es la arrogancia y rigidez de la mente, producirá rigidez del cuerpo; el dolor es resultado de la crueldad, por medio del cual el paciente aprende a través del sufrimiento personal a no infringirlo a los demás, ya sea desde un punto de vista físico o mental; los castigos del odio son la soledad, el temperamento violento incontrolable, los tormentos mentales nerviosos y los estados de histeria.

Además la misma parte del cuerpo afectada no es accidente, sino que está de acuerdo con la ley de causa y efecto, y una vez más será una guía para ayudarnos: el corazón, la fuente de la vida y por ende de amor, es atacado cuando no se desarrolla o se usa erróneamente el lado amoroso de la naturaleza hacia la humanidad; una mano afectada denota una falla o equivocación en la acción; un cerebro, centro del control, al afectarse indicaría una falla de control en la personalidad.

Así vemos que la conquista de la enfermedad dependerá principalmente de lo siguiente: el conocimiento de que la causa básica se debe a la desarmonía entre la personalidad y el alma; segundo, nuestra disposición y habilidad para descubrir el defecto que es la causa de ese conflicto; tercero, la eliminación de cualquier defecto eliminando la virtud opuesta.